Tengo Apego Ansioso
- Henar Barbacid

- 23 ene
- 5 Min. de lectura
Guía para dejar de sufrir en tu relación y disfrutarla de verdad

Tu pareja se ha ido de viaje de trabajo. Le escribes un mensaje de "buenos días" a las 9:00 AM. Son las 11:30 AM y no ha contestado.
Ahí empieza el sufrimiento: Primero es una molestia leve en el estómago. Luego, tu cerebro empieza a buscar pistas: "¿Estará enfadado por lo que dije anoche?", "¿Se habrá aburrido de mí?", "¿Habrá conocido a alguien más interesante en el viaje?". A las 13:00h, el nudo en el estómago es una bola de ansiedad que te impide concentrarte en tu trabajo. Miras su última conexión. Miras si ha subido alguna historia. El miedo te paraliza y sientes un bucle mental que no puedes detener.
A las 14:00h te contesta: "Hola, amor! Perdona, he estado en una reunión toda la mañana. Qué tal tú?".
Sientes un alivio INMENSO, pero también agotamiento. Has vivido una tragedia griega de 5 horas que solo ha ocurrido en tu cabeza.
Si te reconoces en esta escena y te sientes así a menudo, es probable que tengas Apego Ansioso. Hoy vamos a dejar de juzgarnos por sentir esto y vamos a aprender a gestionarlo.
1. Entendiendo tu "Sistema de Alarma".
Lo primero que necesito que sepas es que no eres una persona "intensa", ni "pesada", ni hay nada "roto" en ti.
El apego ansioso suele formarse cuando, en nuestra infancia o primeras relaciones, el amor fue intermitente. A veces estaban disponibles para ti y otras veces no. Eso enseñó a tu cerebro a que tienes que vigilar constantemente para que la otra persona no se aleje o se vaya.
Tu amígdala (el detector de peligros del cerebro) ve la distancia emocional de tu pareja no como algo normal, sino como una señal de peligro. Por eso la reacción física es tan brutal (taquicardia, nudo en el estómago). No es por hacer un drama, es que tu cuerpo cree que está en peligro real.
2. El Ciclo de la Protesta: Cómo saboteamos la relación sin querer.
Cuando el miedo a que nuestra pareja se aleje o nos deje, solemos caer en Conductas de Protesta. Son intentos desesperados de reconectar, pero que suelen conseguir lo contrario (que la otra persona se agobie):
Llamadas o mensajes excesivos: Escribir 5 veces seguidas para obtener respuesta.
Provocar celos: Decir que te ha escrito alguien del pasado para ver si tu pareja reacciona.
Recriminarle lo mismo una y otra vez.
Amenazar con dejarlo: "Si no te importo, mejor lo dejamos" (cuando en realidad lo que quieres es que te diga que te quedes).
Estas conductas suelen agobiar a la pareja (especialmente si tiene apego evitativo), provocando que se aleje más, lo que confirma tu miedo.
3. Protocolo de Emergencia: Qué hacer cuando se dispara el miedo.
No puedes evitar que el miedo aparezca, es automático, pero sí puedes decidir qué haces con él. Aquí tienes tu Kit de Herramientas para cuando sientas el pánico:
PASO 1: Stop y regulación.
Cuando sientas la urgencia de mandar ese mensaje pasivo-agresivo o de llamar por tercera vez: Suelta el móvil. Aléjate de él físicamente. Tu cerebro está en modo supervivencia. Cualquier cosa que digas ahora vendrá desde el miedo, no desde el amor.
No intentes razonar todavía. Tu cuerpo está gritando. Tienes que calmar la fisiología primero.
Respiración cuadrada: Inhala en 4, retén en 4, exhala en 4, espera en 4.
Agua fría: Mójate la cara o las muñecas con agua fría. El cambio de temperatura "resetea" el nervio vago.
Movimiento: Sacude las manos, salta o camina rápido. Quema la adrenalina sobrante.
Truco cognitivo: mientras respiras despacito y calmadamente, ve nombrando objetos que veas en la habitación en la que te encuentras (esto activa áreas de tu cerebro distintas a las que tienes activas en ese momento).
PASO 2: Desactivando el piloto automático iniciado por el miedo.
Ponte a hacer cosas que sabes que te suelen tranquilizar o distraer. Ponte a limpiar la casa, vete a caminar escuchando música o un podcast, ve al gimnasio, haz manualidades, queda con alguien…
PASO 3: Chequeo de Realidad (Hechos vs. Historias)
Una vez hayas recuperado un poco la calma, si el miedo sigue activo, coge papel y boli (importante que sea a mano). Haz dos columnas:
Columna A (Hechos): "No me ha contestado en 4 horas", "Se ha ido de viaje de trabajo".
Columna B (Historias): "Ya no le gusto", "Me va a dejar", "Está con otra persona".
Mira la Columna B y pregúntate: ¿Tengo pruebas reales y tangibles AHORA MISMO de que esto es verdad? Spoiler: Casi siempre la respuesta es no.
4. Estrategias a largo plazo para disfrutar la relación.
Para dejar de sobrevivir y empezar a disfrutar, necesitamos construir seguridad interna.
A. Diversifica tu "Cartera Emocional"
Imagina que todo tu dinero está invertido en una sola acción de bolsa. Si esa acción baja un 1%, entras en pánico. Eso haces cuando tu pareja es tu ÚNICA fuente de felicidad y calma.
· La solución: Diversifica. Necesitas que tu bienestar dependa de más cosas: tu trabajo, tus amigos, tu gimnasio, tu cerámica, tus paseos, tu familia, tus hobbies. Cuanto más rica sea tu vida fuera de la pareja, menos dependencia tendrás y menos pendiente estarás de comprobar constantemente si la relación está bien o mal.
B. Comunica tus necesidades (Sin culpa)
Tener apego ansioso no significa que tengas que aguantarte y sufrir en silencio. Tienes derecho a necesitar seguridad, pero tienes que pedirla de forma efectiva.
Mal: "Es que pasas de mí, nunca contestas, eres un egoísta". (La otra persona se pone a la defensiva y con razón).
Bien (Asertivo): "Amor, cuando pasamos muchas horas sin hablar me entra un poco de inseguridad. No necesito que hablemos todo el rato, pero un mensaje a media mañana diciéndome que estás bien me ayudaría mucho a estar tranquilo/a”.
Si tu pareja te quiere de manera sana, intentará entenderte y ayudarte. Si se burla de tu necesidad o la ignora constantemente, entonces el problema quizás no es tu tipo de apego, sino la relación.
5. Conclusión: El Apego Seguro se puede conseguir.
Tener apego ansioso no es una condena a cadena perpetua. El cerebro es plástico. A medida que practicas la regulación y estás en relaciones sanas, tu sistema nervioso aprende que la distancia no es abandono.
Poco a poco, los espacios sin tu pareja dejarán de ser "vacío aterrador" para convertirse en "tiempo para mí". Disfrutar de tu relación sin miedo es posible. Requiere trabajo y paciencia contigo, pero te aseguro que vale la pena.
Si sientes que el pánico te desborda y no puedes gestionar esto sin ayuda, en terapia trabajamos precisamente esto: construir esa base segura dentro de ti para que puedas amar en calma.




Magníficas y útiles publicaciones Gracias!