¿Es posible recuperar la confianza tras una infidelidad?
- Henar Barbacid

- 15 ene
- 6 Min. de lectura
Actualizado: 23 ene

Ocurre en un segundo. Un mensaje que aparece en la pantalla equivocada. Una conversación que escuchas sin querer. O una confesión en el sofá un martes por la noche.
En ese instante, el mundo tal y como lo conocías se rompe. No es una metáfora, es una realidad psicológica. La persona en la que depositabas tu seguridad se convierte, de repente, en la fuente de tu mayor dolor. Tu pasado se reescribe ("¿Era real lo que vivimos el año pasado o ya estaba pasando esto?") y tu futuro parece desaparecer.
La infidelidad es una de las experiencias más devastadoras que puede sufrir un ser humano a nivel emocional. Y tras el tsunami inicial, cuando consigues respirar un poco, llega la gran pregunta. La pregunta que te haces mil veces al día y que buscas obsesivamente en Google:
"¿Podemos sobrevivir a esto? Y si nos quedamos, ¿volveré a confiar alguna vez o viviré con miedo para siempre?"
Sí, es posible, pero no es gratis, no es rápido y no es para todo el mundo.
No es obligatorio luchar por la relación, no hay una respuesta correcta. Es posible que lo mejor para ti sea dejarlo. No somos peores personas porque no seamos capaces de perdonar.
Hoy vamos a hablar de lo que nadie te cuenta sobre el proceso de reconstrucción. Sin juicios morales, solo psicología humana.
1. El Impacto: Entendiendo el Trauma de la Traición
Antes de hablar de "arreglarlo", tenemos que validar lo que sientes. Si has sufrido la infidelidad, es probable que tengas síntomas físicos: no puedes dormir, se te cierra el estómago, tienes imágenes intrusivas (flashbacks) o una necesidad compulsiva de vigilar.
Esto no es "ser dramática" o "exagerado", es el Trauma de Traición. Tu cerebro ha perdido su base segura. La persona que debería consolarte es la misma que te ha herido, y eso provoca un cortocircuito emocional brutal.
Por otro lado, si fuiste quien cometió la infidelidad, es probable que sientas una mezcla tóxica de culpa, vergüenza y miedo a perderlo todo. Quizás quieras "pasar página rápido" para dejar de ver el dolor que has causado, pero esa prisa es el enemigo número uno de la recuperación.
2. Los 3 Requisitos innegociables para intentarlo
No todas las relaciones pueden, ni deben salvarse. Para que exista siquiera una posibilidad de reconstruir la confianza, deben darse tres condiciones sine qua non. Si falta una, el edificio se caerá.
A. El cese total de la aventura.
Parece obvio, pero hay que decirlo. No se puede reconstruir la confianza mientras se mantiene el contacto con la tercera persona. Debe haber un corte total y verificable. Si hay dudas sobre a quién se quiere, no se puede trabajar en la pareja.
B. Transparencia Radical (La política de ventanas abiertas).
Quien rompió la confianza ha perdido, temporalmente, el derecho a la privacidad opaca.
Qué significa esto: Móviles abiertos, compartir ubicación si se pide, responder a cualquier pregunta (salvo detalles sexuales escabrosos que solo dañan).
Por qué es necesario: La persona herida necesita verificar la realidad para calmar su sistema nervioso. Cada vez que verifica y ve que es verdad, pone un pequeño ladrillo de confianza. Si hay secretos o claves nuevas, se destruye todo el avance.
C. Responsabilidad (No valen los "peros")
"Fui infiel PERO es que tú no me hacías caso". Error. Quien fue infiel debe asumir el 100% de la responsabilidad de su decisión. Los problemas de la relación son responsabilidad de ambos (50/50), pero la decisión de gestionar esos problemas siendo infiel es responsabilidad exclusiva de quien lo hizo. Si no hay remordimiento genuino y empatía por el dolor causado, no hay recuperación posible.
3. Las Fases de la Reconstrucción: Un camino de montaña
Recuperar la confianza no es una línea recta ascendente. Es un camino de montaña con subidas, bajadas y días de tormenta.
FASE 1: La Crisis (Estabilizar al paciente)
Duración: De semanas a meses
Aquí el objetivo es sobrevivir. Hay gritos, hay llanto, hay preguntas obsesivas ("¿Dónde estuvisteis?", "¿Qué te gustaba de esa persona?"). El trabajo aquí es:
Contención: Crear espacios seguros para hablar sin destrozarse.
La regla de las 24h: Si la persona herida necesita preguntar lo mismo cinco veces, quien fue infiel debe responder las cinco veces con paciencia. La verdad repetida es la única medicina contra la paranoia.
FASE 2: La Búsqueda de Sentido (¿Por qué?)
Duración: Meses
Una vez pasa el shock, necesitamos entender. No para justificar, sino para prevenir. Aquí es donde pasamos de "¿Cómo pudiste hacerme esto?" a "¿Qué estaba pasando en tu vida o en nuestra relación para que abrieras esa puerta?". A veces la infidelidad es un síntoma de desconexión. A veces es miedo a la intimidad. A veces es una crisis de identidad personal ("quería sentirme joven otra vez") que nada tiene que ver con la pareja. Entender el "porqué" real es vital para que no se repita.
FASE 3: La Visión (Relación 2.0)
Duración: Años
Si llegáis aquí, empieza la parte bonita. La relación anterior (la Relación 1.0) ha muerto. Tenéis que enterrarla y decidir cómo queréis que sea la Relación 2.0. Muchas parejas descubren que ahora se comunican mejor que nunca, porque ya no tienen nada que ocultar. La intimidad puede volverse más profunda porque os habéis visto en vuestro peor momento y os habéis elegido de nuevo.
4. Para la persona herida: Cómo gestionar al "Detective Interior"
Es normal que sientas la necesidad de controlar. Miras sus redes, controlas sus horas de conexión, hueles su ropa. Al principio, esto te da una falsa sensación de control.
Pero a largo plazo, el control es lo opuesto a la confianza. La confianza es saber que podrían herirte, pero creer que no lo harán. El control es intentar impedir que te hieran.
El desafío será, poco a poco, soltar al detective. Habrá un día en que tu pareja salga y tú sientas miedo, y decidas no mirar el móvil. Ese día, te darás cuenta de que el mundo no se acaba. Ese día estarás sanando.
Consejo: Pacta "ventanas de preocupación". En lugar de interrogar a tu pareja en cualquier momento del día, acordad un momento para hablar de la infidelidad. El resto del tiempo, intentad vivir.
5. Para quien fue infiel: El peso de la culpa y la paciencia infinita
Ver sufrir a alguien a quien quieres por tu culpa es insoportable. Por eso, muchas veces te enfadas o te pones a la defensiva: "¡Ya te he pedido perdón mil veces! ¿Por qué volvemos a hablar de esto? ¡Hay que pasar página!".
Entiende esto: Tú rompiste el jarrón. Tú no decides cuánto tiempo se tarda en recoger los cristales. Tu pareja no está "atascada" por gusto; está traumatizada. Cada vez que te pones a la defensiva o minimizas su dolor ("no fue para tanto"), reinicias su trauma.
Tu trabajo ahora es ser un contenedor seguro.
Cuando te pregunte, responde.
Cuando llore, abraza (si te deja) y valida: "Entiendo que te duela. Lo siento. Estoy aquí y no me voy a ir".
La constancia aburrida es tu mejor aliada. Sé predecible. Sé aburrido/a. Cumple lo que prometes, aunque sea bajar la basura.
6. ¿Cómo saber si NO va a funcionar? (Red Flags de la recuperación)
A veces, por mucho amor que haya, el daño es irreparable o la dinámica se vuelve tóxica. Es hora de plantearse dejarlo si:
El castigo eterno: Han pasado años y la infidelidad sigue usándose como arma arrojadiza en cada discusión ("tú no puedes opinar porque tú me fuiste infiel").
Falta de empatía: Quien fue infiel sigue diciendo "estás exagerando" o se niega a hablar del tema.
Gaslighting: Se niegan hechos evidentes o se intenta hacer creer a la persona herida que está loca.
La herida no cierra: A pesar de los esfuerzos, la persona herida siente que ha muerto el amor o la admiración, y solo queda resentimiento.
7. Conclusión: El Kintsugi emocional
En Japón existe el arte del Kintsugi: cuando un objeto de cerámica valioso se rompe, no se tira. Se repara uniendo las piezas con oro. El resultado es una pieza que tiene cicatrices visibles, sí, pero que es más valiosa y bella precisamente por su historia y su resiliencia.
Con la pareja ocurre lo mismo. Nunca volveréis a ser los de antes. Esa inocencia se perdió. Pero podéis ser algo diferente. Podéis ser dos adultos que conocen sus sombras, que han atravesado el infierno y que se eligen cada día, no por inercia, sino con consciencia plena.
Recuperar la confianza es un acto de valentía descomunal. Tanto si decidís quedaros y reparar, como si decidís iros y sanar por separado, merecéis hacerlo con ayuda. En Posidonia Psicología, ofrecemos ese espacio neutral para recoger los pedazos y ver si, con ellos, se puede construir algo nuevo.




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