La dictadura de la felicidad
- Henar Barbacid

- 17 dic 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: hace 5 días
Está bien no estar bien todo el tiempo

Abres Instagram. Alguien ha ascendido en el trabajo. Otra persona está de viaje en Bali. Tu amigo ha corrido el maratón de Nueva York. ¿Y tú por qué estás en casa aburrido y sin nada que hacer?
De repente, sientes esa punzada: culpa e infelicidad.
Vivimos en la era del "Si quieres, puedes" y el "Sonríe, que la vida es maravillosa". Y sí, el optimismo es una herramienta genial, pero cuando se convierte en una obligación, deja de ser sano para convertirse en Positivismo Tóxico.
Hoy vengo a decirte que tienes derecho a tener un mal día, una mala semana o simplemente a no vivir la vida de otros que parecen eternamente felices (te voy a dar un spoiler, ¡ES MENTIRA!, ¡NO SON ETERNAMENTE FELICES!).
El peligro del "Good Vibes Only"
La dictadura de la felicidad nos ha enseñado que estar triste, enfadado o apático es un "fallo del sistema". Nos dicen que no puedes estar bajo y apagado, que tú siempre puedes.
¿El resultado? Aprendemos a esconder nuestras emociones negativas bajo la alfombra. Nos ponemos la máscara de "todo genial" para no molestar, para ser productivos, para encajar.
Te voy a sorprender: Ignorar tus emociones negativas no hace que desaparezcan. Es como intentar mantener una pelota de playa bajo el agua: requiere un esfuerzo agotador y, tarde o temprano, saldrá disparada hacia arriba con más fuerza.
Tus emociones son mensajeros, no enemigos
Imagínate que el tablero de tu coche enciende una luz roja. ¿Te enfadas con la luz? ¿La tapas con cinta aislante para no verla y sigues conduciendo feliz? No. Paras y miras qué pasa.
La tristeza, la ira o la apatía son esa luz roja. Son información.
Si anulas estas emociones porque "hay que ser feliz", te quedas sin brújula.
Manual para abrazar tus días grises
Romper con la dictadura de la felicidad requiere práctica. Aquí tienes tres pasos para empezar a ser más amable contigo mismo/a:
1. Valida lo que sientes (sin peros) Deja de decir: "Estoy triste, PERO no debería porque tengo salud y trabajo". Cámbialo por: "Estoy triste y tengo salud y trabajo". Ambas cosas pueden coexistir. No necesitas una tragedia griega para justificar sentirte mal.
2. Baja el ritmo (Productividad ≠ Valor) Tu valor como persona no depende de lo productivo/a que seas hoy. El descanso no es un premio que te ganas por sufrir.
3. Haz un descanso de toda esa aparente perfección que te rodea. Si seguir a ciertas cuentas en redes te hace sentir triste y fracasado, siléncialas. Necesitas ser consciente de la realidad de personas reales, no highlights editados.
Un recordatorio final para tu felicidad
La salud mental no es una línea recta ascendente hacia la felicidad eterna. Es un gráfico con picos y valles.
Estar "bien" todo el tiempo no es humano; es de robots o de gente que miente muy bien en Instagram y TikTok. La verdadera salud mental es tener la flexibilidad de navegar por todas las emociones, las cómodas y las incómodas, sin quedarte atrapado en ninguna.
¿Sientes que llevas demasiado tiempo fingiendo que todo va bien? En terapia no buscamos que seas feliz las 24 horas, buscamos que seas real. Hablemos de lo que hay detrás de la máscara en mi consulta del barrio de Chamberí (Madrid) u online.


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